miércoles, 27 de agosto de 2008

CUANDO EL CUERPO EMPIEZA A HABLAR


Encontré un reportaje bien interesante en la revista Novedades - Cepvi titulado: "Relación entre enfermedades físicas y aspectos emocionales", que trata sobre las enfermedades psicosomaticas. Realmente quede impactado con este reportaje y quiero compartirlo con ustedes.

"Relación entre enfermedad física y aspectos emocionales"

En muchas ocasiones la enfermedad física es el resultado de un desequilibrio emocional que persiste a través del tiempo.
Por supuesto, existen diferencias individuales en el modo de enfermar, tanto a nivel psíquico como a nivel físico. Por ejemplo, en algunas personas cuya salud física ha sido muy buena durante toda su vida, el trastorno emocional puede persistir durante mucho tiempo sin llegar a manifestarse de forma clara a nivel físico, aunque su organismo sí estará debilitado, de manera que tendrá mayor facilidad para contraer enfermedades comunes, como la gripe, menor vitalidad, síntomas leves como dolores de cabeza, problemas digestivos u otros, cansancio crónico, etc.

Otras personas, en cambio, manifiestan sus alteraciones emocionales a nivel físico muy rápidamente, de forma que es posible que ni siquiera sean conscientes de lo que están sintiendo.
¿Cómo se produce la enfermedad?
La medicina moderna tiende a centrase casi exclusivamente en el tratamiento de los síntomas, olvidando la verdadera causa de la enfermedad e ignorando, en muchas ocasiones, el hecho de que los síntomas son los intentos que hace el organismo de lograr la propia curación. Por ejemplo, la fiebre destruye a los agentes invasores, como virus o bacterias, mediante un aumento de la temperatura. La inflamación atrae hacia el lugar afectado una serie de células y sustancias que combatirán al agente infeccioso. Al mismo tiempo, concentra dicho agente en el lugar inflamado, impidiendo que se extienda al resto del organismo.

Sin embargo, a veces estas defensas fallan. Puede ser que estas reacciones sean tan intensas que acaben haciendo más mal que bien y no sean capaces de curar, o puede ser que el cuerpo apenas reaccione o que lo haga de forma inapropiada, o que aparezca un síntoma que persiste durante meses sin evolucionar en ningún sentido, ocasionando una molestia crónica que vamos soportando como podemos. Y esto puede suceder ante agentes infecciosos comunes que muchas personas vencen sin demasiada dificultad, o incluso en ausencia de una causa médica conocida. ¿Por qué sucede esto? Todos estamos sometidos a acontecimientos estresantes a lo largo de nuestra vida. Una persona puede sentir, por ejemplo, ansiedad ante uno de estos acontecimientos. La ansiedad conlleva una serie de síntomas físicos, como palpitaciones y liberación de las llamadas hormonas del estrés. Cuando la ansiedad se produce muy a menudo no es extraño, pues, que pueda acabar produciendo enfermedades físicas o alteración del funcionamiento de determinados órganos. Es decir, nuestros estados emocionales influyen en nuestro cuerpo (por ejemplo, se ha visto que en las personas deprimidas también suele darse un debilitamiento del sistema inmunitario).

Pero las emociones, como ya hemos dicho en otros apartados de este web site (como Pensamiento constructivo o Terapia Raciona Emotiva), no surgen de la nada, sino que están relacionadas con nuestro modo de interpretar lo que nos sucede. Si interpretamos algo como amenazante sentiremos ansiedad. Esta reacción puede dar lugar a síntomas como dolores de estómago o de cabeza, tensión muscular, enfermedades infecciosas o enfermedades respiratorias, tal y como han demostrado algunos estudios en los que se ha visto cómo pueden aparecer estos síntomas tras un acontecimiento estresante.
Nuestra forma de ver el mundo también influye en los síntomas crónicos. Las personas con sentimientos y pensamientos crónicos de desesperanza, desamparo y depresión que, además, tienen poca capacidad para enfrentarse a los acontecimientos estresantes o resolver los problemas de sus vidas (la llamada capacidad de afrontamiento), tienen más probabilidades de tener enfermedades crónicas.

Los síntomas físicos que se manifiestan de forma crónica o que aparecen y desaparecen de manera periódica sin que ningún tratamiento médico logre mejorarlos, o que al ser tratados farmacológicamente acaban siendo siempre sustituidos por otros que aparecen después, nos están indicando que existe algún problema o conflicto no resuelto de tipo emocional. Si indagamos un poco es muy posible que descubramos estados emocionales negativos que pueden estar contribuyendo a la enfermedad física, bien produciendo síntomas directamente (dolores de cabeza, problemas digestivos, etc.) o bien debilitando nuestras defensas de modo que seamos más fácilmente atacados por agentes infecciosos (como virus de la gripe o de otro tipo) y que nos cueste demasiado trabajo librarnos de ellos.

Así pues, los síntomas físicos nos llevan hasta nuestros estados emocionales negativos y estos a su vez nos muestran los aspectos de nosotros mismos en los que debemos actuar.
Cuando nos sentimos tristes, insatisfechos, agresivos, irritables, envidiosos, angustiados, inferiores a los demás, avergonzados, etc. y estos sentimiento son estables o se repiten a menudo, sabemos que hay algún tipo de desequilibrio en nosotros sobre el que tenemos que trabajar para volver a recuperar la tranquilidad, el valor, la confianza, etc.
Por supuesto, para hacer esto tenemos que conocernos bien a nosotros mismos, no tener miedo de profundizar en nuestro interior y descubrir quiénes somos en realidad y qué estamos sintiendo.

Para ello pueden utilizarse dos tipos de tratamiento (que pueden aplicarse juntos, si así se desea):
1. Un tratamiento psicológico destinado al desarrollo personal que ayude a las personas a conectarse con su verdadera naturaleza, conocer sus verdaderos deseos y necesidades en la vida y tratar de alcanzarlos. De este modo, lograrán un mayor bienestar y equilibrio psicológico que, a su vez, llevará a un mayor bienestar físico y mejorará su salud en general. Aquí estría incluida la Terapia Racional Emotiva.
2. Tratamiento con Flores de Bach (medicinas alternativas

FUERA DE CAMARAS


CUALQUIERA SE QUILLA

Este es el precio que hay que pagar por ser una figura publica en nuestro país. Roberto Ángel Salcedo, el mismo Robertico de “Que sexo prefiere Javier”, disque se enfogono con el fotógrafo Reinaldo Brito porque le tomó esta foto en un establecimiento publico.Para que vean que nada mas no es fama, porque de lo contrario, tendrán que dejar las cámaras e irse de vacaciones para Haway, hasta el año 2050. Y aunque para muchos es un privilegio que el destacado fotógrafo Reinaldo Brito les tome una foto, para Robertico fue una artimaña de muy mal gusto.
En medio de toda la algarabía, nadie se ha preguntado: ¿Y que fue lo que salio a comprar Robertico?

Gracias a mi amigo José Francisco Arias por enviarme la foto.

UNA CONVERSACION EN LA CATEDRAL


"Filosofar es una actividad intelectual dependiente de la mente en el procesamiento desde las impresiones exteriores a la formación de las ideas internas en un lenguaje que se externa al mas allá de nuestro ser”.

Esto es precisamente lo que hace el poeta y ensayista dominicano José Mármol en su programa de entrevistas “Conversación en La Catedral”. A mi entender, el Poeta y escritor José Mármol es Considerado como el poeta más importante de toda la Generación de los Ochenta. Entre sus numerosos méritos se puede decir que es también un sólido ensayista y teórico de la poesía, crítico de arte y literatura. Sus numerosos Textos, tanto poéticos como ensayísticos, han sido seleccionados para formar parte de numerosas e importantes antologías nacionales e internacionales, además de haber sido traducidos al inglés, francés e italiano.
Este programa es sin lugar a equivocarme, único en su genero. Ha tenido varias nominaciones en los reconocidos premios dominicanos. Hemos visto desfilar a numerosas figuras del arte, espectáculo, cine, música y artes de iberoamerica
Creo que hay una marcada presencia de la voz oral del español dominicano en sus poesías. Se pueden observar giros expresivos y vocablos propios del lenguaje cotidiano en la superficie de sus poemas, con todo y que estos parezcan, en una primera lectura, muy densos o muy cargados en términos conceptuales. Hay poemas en los que aparecen voces del habla popular que tal vez no aparezcan en diccionarios de la lengua española. Se trataría, pues, de neologismos; que, a decir verdad, nada tienen de nuevo en la tradición oral de nuestro país. Asimismo. Es probable que por su intrínseco espíritu libertario y por su elevado contenido de espontaneidad, el habla popular sea mucho más creativa que la lengua escrita. Pero lo que mas me ha impactado de este joven poeta, es ver como nutre las estructuras rítmica y sonora en su poesía con los aires de la oralidad, con los pregones urbanos y campesinos, con las décimas y coplas repentistas, con los cantos de la religiosidad popular, con los estribillos del canto del labriego.

Es un privilegio inigualable poder filosofar con José Mármol y tener “una conversación en la catedral”.