jueves, 28 de enero de 2016

UN INTENTO MAS


Con más de 20 intentos fallidos en abstenerme de comer (diría que uno por día) las grandes delicias que el hombre ha creado para su deleite (grasas, azúcares y demás) en lo que va de año,  al fin me propuse remover esas libritas de más que cuelgan alrededor de mi estómago, y no porque me sienta obeso ni mucho menos, sino,  por lo del dicho Platónico de que “el comienzo es la parte más importante de la obra”. Aunque debo de admitir que el modelaje nunca ha estado entre mis prioridades de vida, ni mucho menos, pero lo cierto es que todos hemos fantaseado con tener de adorno en nuestro abdomen esos famosos cuadritos marcados, y más cuando se está viviendo plenamente en los treinta y tantos,  cuando la figura se convierte en el centro de atención  de nuestra psiquis interna, como si de ello dependiera todo el derrotero a seguir en lo adelante, constituyéndose de esta manera en un karma que dictaría toda nuestra vida futura en cuanto a imagen y demás. Y ni hablar de los comentarios poco atinados de ciertas personas (mi amigo Robert) como: “Wao estas irreconocible” o “Que gordo estas”, como si ellos fueran el modelo perfecto a seguir en la sociedad, cuando en realidad son personas o muy flacas o muy gordas, muy feas o muy mal vestidas. Pero nunca he negado la verdad, amo los placeres culinarios, sí, me fascina comer, soy un comelón empedernido, pero también me preocupa la salud física, y más cuando tengo  la necesidad de ponerme mis chaquetas y las sueras talla L que tengo colgadas y olvidadas en el closet por culpa de esos kilitos engañosos que se adquieren sin uno mismo darse cuenta, o por culpa de alguien que apuesta a mi pérdida de memoria para terminar quedándose con ella (ES). Es por esto que, “remover la grasa abdominal de mi cuerpo”, figura entre los 10 puntos luminosos que adornan mi lista de metas para este año que recién comienza, meta que sin lugar a dudas resultará una labor titánica, atendiendo al hecho de que el no comer grasas y carbohidratos simples me pone de mal humor, me nubla la vista, me baja las defensas del cuerpo, me pone ansioso, tenso, nervioso, como si empezara a delirar y a soñar despierto, aunque admito que, como punto a mi favor, el Gym derrumbo en mi aquellos paradigmas que solía tener en mi tercera temporada de dietas totalmente desbalanceadas que terminaban dejándome sin fuerzas, demacrado, como si una aplanadora pasara sobre mí y luego soplaran a medias mi cuerpo mostrando lagunas que se veían a simple vista. Y no importa si después de todo el esfuerzo, de lograr la meta y mostrar el cambio deseado, terminamos volviendo al inicio otra vez, porque siempre,  mientras estemos vivos, tendremos la oportunidad de tener un intento más…….

martes, 26 de enero de 2016

MI CUARTA TEMPORADA




"Y sin embargo se mueve…" Murmuro Galileo Galilei mientras salía de  los Tribunales de la inquisición de la Iglesia Católica en 1963 después de pronunciar su discurso de retractación por haber sostenido y creído que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no era el centro y que se movía, idea que revoluciono el mundo existente de esa época, desmontando así la teoría geocéntrica expuesta por Claudio Ptolomeo en el siglo II, lo cual demuestra una vez más lo cambiante que son las cosas. “Nada es estático, todo fluye”, decía Heráclito, y con toda razón, pues yo mismo soy testigo de lo cambiante que puede resultar ser la vida de una persona. Hoy, en pleno  inicio de mi cuarta temporada, haciendo una parada reflexiva,  recordé la célebre frase de “Ser o no ser” tratando de describir la experiencia misma de perder la esencia que durante tanto tiempo se tenía guardada en lo más profundo del espíritu, de aquel espíritu de mis días de adolescente cuando no habían reglas ni normas,  cuando el mundo giraba alrededor de mi persona, cuando una cadena interminable de sucesos traía consigo  siempre un desenlace feliz(sin importar que aquellos sucesos fueran buenos o malos), cuando me sentía seguro de mí mismo y de todo, y no porque ahora no lo este, sino, que en aquel momento no lo era pero pretendía serlo, y aunque lo supiera me importaba poco saberlo. Y no voy a negar que con el paso del tiempo tuve un profundo miedo, miedo a no poder ser quien en realidad quise ser, miedo a defraudar a aquellos que en silencio me vieron bajar entre las nubes al mundo de los mortales, advirtiéndome lo desastroso que sería tal proceder, miedo a vivir en una burbuja que podía romperse con el simple soplo del viento, miedo a no tener todo aquello que una vez me propuse conseguir en la vida, porque aunque siempre dije que tuve todo lo que quise, al final me di cuenta que siempre se quiere más y más, que la satisfacción es un término abstracto, ficticio, inexistente, carente de sentido y de toda lógica racional. Y de pronto, entre miedos e incertidumbres, entre decepciones y resignación, entre alegrías y tristezas, entre odio y amor, cuando estaba a punto de pasar el umbral de aquella etapa y pasar a la siguiente,  tuve una idea, un destello único, de esos que cruzan entre mil tonterías al mismo tiempo, portando la luminosidad que siempre caracteriza a las genialidades únicas de mi cabeza, me di cuenta que el pasado es como una ancla que  hay que tirar y dejar atrás, y junto a él, los tormentos y los murmullos, dejar quienes fuimos, porque el presente trae consigo sus propios miedos, miedos con los cuales viviremos hasta convertirnos en quien realmente queremos ser, porque no niego que la juventud es un “Divino Tesoro” pero la madurez trae consigo la mayor de las realizaciones humanas, la satisfacción de poder ver las cosas que no se ven, y aunque una vez me pareció ilógico pensarlo, hoy puedo decir que estoy en mi mejor momento…….

martes, 25 de junio de 2013

DE ENCANTADOR Y ENCANTADOS



A veces solemos escuchar ciertas cosas, que en la mayoría de los casos, pasa desapercibido a nuestros sentidos mas desarrollados, y en otras, nos retumban en el tímpano del oído, como cuando se escucha el tintineo retornante de la campana de la iglesia que esta cerca de mi casa anunciando la inminente llegada de la noche. Pero de repente, cuando le ponemos atención a esos susurros retratados en sepia, descubrimos que estamos desnudos, como si nuestras faltas y errores permanecieran disfrazados en forma  de virtudes y cualidades de las cuales en numerosas ocasiones llegamos a hacer alardes de ellas. Durante toda mi vida, y desde que tengo uso de razón, me he considerado ser un chico divertido, entusiasta, pero sobre todo muy encantador. Y aunque soy de los pro-defensores del circulo de ida de adaptación, lo del encanto, modestia y aparte, siempre ha sido un don natural, o al menos eso creía, hasta que recientemente escuche el “tintineo de las campanas” como un enorme eco en mis oídos: “Quizás estas perdiendo tus encantos, pero descuida eso pasa cuando nos vamos poniendo viejos”, me dijo, como si el fuera el ejemplo perfecto de la divinidad.  No recuerdo haber emitido ningún sonido después de escuchar sus palabras providentes, más bien, me invadieron una serie de gestos y fenómenos inexplicables, como en aquella ocasión cuando me quede mudo y lo único que podía pronunciar eran escasos fonemas y algunas frases balbuceantes acompañadas de muecas y símbolos a medias. ¿Qué puede hacer que una persona pierda sus encantos? Fue la primera pregunta que vino a mi mente, como si de repente quedara desnudo ante una triste realidad que de manera consiente o involuntaria, permanecía escondida a mis propios sentidos. Me detuve por un momento, en busca de aquellos rasgos que evidenciaran mi perdida de carisma, mire fijamente mi cara por la pantalla de mi celular, abrí los parpados y examine minuciosamente cada detalle, cada anomalía, cualquier cosa que me ayudara a interpretar sus palabras, porque al jugar a que era medico me iba convenciendo de que era verdad, de que alguien me había robado mi risa, de que quizás tenia razón y me había dejado todo mi encanto perdido en algún sueño de esas madrugadas que hoy no recuerdo, y entonces, como si Dios escuchara mis plegaria, pronuncio las mas sabias palabras que le oído escuchar en toda mi vida: “Pero no te preocupes, deberías de empezar a hacer mas amable, porque mientras ustedes pierden su encanto, nosotros los jóvenes lo vamos aprovechando”. Entonces lo mire fijamente, y note que tenia canas, que tenia arrugas en su cara, que caminaba encorvado como los saltamontes, con sus parpados hundidos y unas ojeras que en tiempo de mi abuela se hubieran confundido con algún animal raro en una noche oscura, y si mis reflejos estaban 20/20 me pareció verlo arrastrar sus pies cuando caminaba. Entonces ahí, y solo ahí, recordé todo aquel rollo de la física de que la materia no se pierde sino que se transforma, en mí, el encanto no se perdió, se transformó y me hizo mas joven, y en él, lo volvió un poco mas viejo que yo.

jueves, 21 de febrero de 2013

UN RECUERDO INESPERADO


Al escuchar tu voz por última vez sentí un frío inmenso que se apodero de mi espíritu y de mi alma, que me dejo un nudo en la garganta, que me impedía hablarte, decirte lo mucho que te amo, tratar de convencerte de que eres mi vida entera, que no podría vivir sin tu amor, sin tu cariño, sin tu comprensión, y mi aliento de vida se fue desvaneciendo con el eco de tus palabras, y sentí que te llevaste mis sentidos y me fui sumergiendo en mi propia amargura, cayendo en lo más profundo de una densa oscuridad . Por que dejaste que el viento te susurrara al oído las mentiras que tus sentidos insinuaban? Porque dejaste que tus emociones te engañaran, haciéndote creer que no te amaba y que no me preocupaba por ti? Acaso no fue mi amor verdadero y puro para contigo? Porque dejaste que los celos y la desconfianza te hicieran dudar? Porque fue tan difícil percatarte de que eras todo para mí y que yo solo vivía para ti? No te imaginas lo difícil que has sido estos días sin ti, sin poder ver tus ojos, sin poder sujetar tus manos, sin poder acariciar tu pelo. Recuerdas aquel día que te vi por primera vez? Sabía desde ese mismo instante que eras un ser especial y así resultaste ser para mí. Pese a que me abandonaste cuando más te necesitaba y te llevaste la alegría que había jurado no volver a tener después de que se llevaron mis ganas de seguir adelante en los días de aquel pasado que tú me devolviste el mismo día en que te conocí, quiero que sepas que no me arrepiento de haber compartido mi vida contigo. Quisiera correr a donde estas y poder abrazarte, sujetarte en mis brazos y apretarte fuertemente para que sientas mis latidos, para que veas que soy sincero y que mi corazón se estremece cuando estoy contigo, quisiera poder lloran contigo y desahogar estas penas y angustias que me han hecho prisionero desde el instante en que te fuiste, quisiera poder cerrar mis ojos y llegar hasta ti, tenerte frente a mí y hacer de cuentas que no te has ido y que podemos volver a empezar de nuevo, como el primer día, pero ya estas lejos, te has ocultado de mí y me has desterrado al cruel olvido, y me has dejado sin esperanza, sin vida para seguir, me has dejado solo, sin fuerzas, sin alma, sin espíritu, vacío. Te has ido bien lejos y te has ocultado entre las densas nubes del cielo para que no pueda hallarte, has ocultado tu olor de para que no pueda seguirte. Y al final, después de todo y una vez más, me he quedado solo sin estarlo, Triste y olvidado, resignado a vivir con tus recuerdos porque así lo has decretado. Siempre te recordare por tu ternura, por tus besos cálidos, tus abrazos y tu mirada de inocencia y al mirar hacia el cielo y ver la belleza de las estrellas, la luz de la luna, veré tu rostro siempre. Hasta Siempre mi amor, mi mayor felicidad será que seas feliz con quien decidas volver a empezar y recuerda que realmente, aunque siempre lo dudaste, realmente te ame mucho mi cielo.

lunes, 27 de junio de 2011

TU ULTIMO RECUERDO


Al escuchar tu voz por última vez sentí un frio inmenso que se apodero de mi espíritu y de mi alma, que me dejo un nudo en la garganta, que me impedía hablarte, decirte lo mucho que te amo, tratar de convencerte de que eres mi vida entera, que no podría vivir sin tu amor, sin tu cariño, sin tu comprensión, y mi aliento de vida se fue desvaneciendo con el eco de tus palabras, y sentí que te llevaste mis sentidos y me fui sumergiendo en mi propia amargura, cayendo en lo más profundo de una densa oscuridad . Por que dejaste que el viento te susurrara al oído las mentiras que tus sentidos insinuaban? Porque dejaste que tus emociones te engañaran, haciéndote creer que no te amaba y que no me preocupaba por ti? Acaso no fue mi amor verdadero y puro para contigo? Porque dejaste que los celos y la desconfianza te hicieran dudar de mi? Porque fue tan difícil percatarte de que eras todo para mí y que yo solo vivía para ti? No te imaginas lo difícil que has sido estos días sin ti, sin poder ver tus ojos, sin poder sujetar tus manos, sin poder acariciar tu pelo. , Recuerdas aquel día que te vi por primera vez? Sabía desde ese mismo instante que eras un ser especial y así resultaste ser para mí. Pese a que me abandonaste cuando más te necesitaba y te llevaste la alegría que había jurado no volver a tener después de que se llevaron mis ganas de seguir adelante en los días de aquel pasado que tú me devolviste el mismo día en que te conocí, quiero que sepas que no me arrepiento de haber compartido mi vida contigo. Quisiera correr a donde estas y poder abrazarte, sujetarte en mis brazos y apretarte fuertemente para que sientas mis latidos, para que veas que soy sincero y que mi corazón se estremece cuando estoy contigo, quisiera poder lloran contigo y desahogar estas penas y angustias que me han hecho prisionero desde el instante en que te fuiste, quisiera poder cerrar mis ojos y llegar hasta ti, tenerte frente a mí y hacer de cuentas que no te has ido y que podemos volver a empezar de nuevo, como el primer día, pero ya estas lejos, te has ocultado de mí y me has desterrado al cruel olvido, y me has dejado sin esperanza, sin vida para seguir, me has dejado solo, sin fuerzas, sin alma, sin espíritu, vacio. Te has ido bien lejos y te has ocultado entre las densas nubes del cielo para que no pueda hallarte, has ocultado tu olor de para que no pueda seguirte. Y al final, después de todo y una vez más, me he quedado solo sin estarlo, Triste y olvidado, resignado a vivir con tus recuerdos porque así lo has decretado. Siempre te recordare por tu ternura, por tus besos cálidos, tus abrazos y tu mirada de inocencia y al mirar hacia el cielo y ver la belleza de las estrellas, la luz de la luna, veré tu rostro siempre. Hasta Siempre mi amor, mi mayor felicidad será que seas feliz con quien decidas volver a empezar y recuerda que realmente, aunque siempre lo dudaste, realmente te ame mucho mi cielo.

jueves, 24 de marzo de 2011

MI CONFESION

Y no pude contenerme al ver tu belleza, tu silueta radiante, la misma que se ha metido en lo más profundo de mi corazón. Te confieso que no pude ocultarlo más y le confesé al viento lo que siento por tí, le susurre al oído que te has convertido en el aire que respiro día tras día, en la motivación que me da aliento y fuerzas para seguir hacia adelante en la vida, y sentí celos al ver como el viento acariciaba tu pelo, para comprobar si eran ciertas mis palabras. Te confieso que no pude callar lo radiante y puro que es tu corazón y se lo confesé a las estrellas, le susurre al oído que al estar contigo me transmites una paz que corre por mis venas como una suave corriente de aire que se apodera mis sentidos, y sentí celos al ver cómo te miraban a través de aquella ventana en la que nos besamos aquella mañana en la que tu olor se quedo grabado en mi mente, sí, sentí celos al ver como las estrellas quedaron deslumbradas y fascinadas al ver tu risa. Te confieso que no pude contenerme y grite al mar que había encontrado mi tesoro escondido en tu mirada, que me tienes cautivado, preso de tu amor, y sentí celos al ver como el mar se agitaba a causa de la belleza de tu boca, la cual excita mis sentidos y me deja sumergido en el deseo de tocarla y besarla. Te confieso que no pude callar lo que siento por ti y grite a las blancas nubes lo orgulloso que me siento de poder compartir mi vida contigo y de ser merecedor de tu compañía, y sentí celos al ver como las nubes se quedaban atónitas al percibir el olor de tu piel, el cual es mal dulce que la miel misma. Te confieso que no pude callarlo y grite al cielo que cuando estoy contigo puedo volar recorrer el camino de mi vida sintiéndome libre, y sentí celos al ver como los cielos tronaban de emoción al ver tu alegría, la cual me llena de satisfacción y me inspira en mis días grises. Lo cierto es que ya no quiero callarlo y no importa si el viento, las estrellas, el mar, las nubes y el mismo cielo me inspiran celos, porque al final tengo la dicha de poder vivir mi vida entera a tu lado.

jueves, 27 de enero de 2011

SUSURRO A MEDIA MAÑANA

Susurro a tu oído que te amo para que esta sea la primera palabra que escuches en la mañana. Para que la dulzura de mis palabras se queden grabadas en tu mente, para que recuerdes constantemente que en este mundo existe alguien que te ama y daría la vida por ti. Y no es que sea manía mía, es que me encanta acercarme a tu oído y con una dulce voz decirte cuanto significas para mí, porque lo siento, porque me nace de lo más profundo de mi corazón. Tampoco es que sienta que dormir contigo toda la noche no es suficiente, es que al momento de marcharme quisiera que mi presencia se quedara acostada junto a ti, abrazándote, acariciándote, mimándote. ¿Y si el sol entra por la ventana y te despierta y no recuerdas nada? Entonces me sentiré feliz porque pude Susurrarte al oído lo mucho que te amo, porque sé que mientras duermes me escuchas, se que mientras te adentras en esos minutos a media mañana, tus oídos están siempre prestos a escuchar mis dulces palabras, y aunque a veces dejamos que nuestros recuerdos vuelen lejos, pediré al viento que los regrese a ti, pera que al final puedas recordar que en cada mañana que pasamos juntos, te susurro al oído lo mucho que te amo.

miércoles, 26 de enero de 2011

ME RINDO ANTE TI

Me rindo a tus pies porque te has convertido en un todo para mí. Eres el aliento de vida que me mantiene activo y me impulsa a vivir. Me rindo ante ti, porque descubrí que los días sin ti no son días, no tienen rumbo y se pierden en el olvido. Me rindo ante ti porque sufrí de locura, olvide quien era y de donde venia, en los días en que ocultaste tu bella sonrisa, y me confinaste al cruel destierro de la insufrible agonía, la cual se posaba en mis hombros y me recordaba en cada momento lo torpe que fui, al creer que podía seguir viviendo sin ti. Me rindo ante ti porque te has convertido en todo lo que un día soñé ser para ti, me rindo ante ti porque me transportas al paraíso, porque cuando estoy a tu lado siento como recorro el vasto cielo, montado en las nubes blancas que adornan el vacio de la nebulosa. Me rindo ante ti porque te amo, te amo más de lo que soñé amar a alguien, te amo más de lo que las olas han llegado a amar al mar, más de lo que pudieras imaginarte. Me rindo ante ti porque después de estos días de sufrimiento me di cuenta que sin ti ya no soy nadie. Me rindo ante ti porque al besarte sentí como me devolvías mis sueños, mis fantasías, mi alma. Estoy preso de tu amor. Sin una cura ni remedio para esta dependencia que me une de manera latente a tu cuerpo, a tu sonrisa, a tus besos, a tus caricias, a tus deseos. No me lastimes porque soy sentimental, soy vulnerable a tus gestos, tus deseos son mi prioridad y he llegado a amarte más que a mí mismo. Estoy preso de tu amor, porque me has hipnotizado con tus melodías, cual pescador recorre las aguas del mar detrás de la sirena que lo conduce con su sonrisa y sus encantos. Me convertí en un adicto de tu cariño, por favor nunca me lo niegues, o mis días se volverían grises y amargos, sin color y sin sentido. Me rindo ante ti y no lo digo con pesar porque al final, después de todo, al estar entre tus brazos, me di cuenta que adoro rendirme ante ti.

martes, 11 de enero de 2011

AMANECERES INTERMINABLES

Quién iba a imaginar que en esos momentos tristes y amargos de mi vida, pudiera ver pasar toda mi vida frente a mí, verme a mí mismo contemplar como mis ojos se cierran con el peso de mis lágrimas en estos amaneceres. Como si mi frágil corazón se negara a aceptar el cruel destino que me fue asignado. Hasta el cálido viento escondió su sonrisa, mostrándome su lado triste y moribundo. Quién iba a imaginar que el sol incauto me obsequiaría sus radiantes y primogénitos rayos en medio de mi agonía y mis tristezas. Quién iba a imaginar que el mar me dejaría pisar su suelo desierto, caminar entre rocas y saltar al vacío de sus olas cubiertas por un velo negro que resalta sus frías y agonizantes encrucijadas. Quién iba a imaginar que la niebla fría caería sobre mis hombros en forma de ceniza, mostrándome cual verdugo suele imponerse sobre los débiles y frágiles mártires, dejando huellas en mi rostro, las cuales perduran y se aferran a mi triste vida. Quién iba a imaginar que al amanecer me perdería entre pardas nubes en la selva umbría, de esos pantanos sin luz donde la lluvia se abre paso por el camino de la procesión triunfal de los sauces con extraño brío. Entonces caigo en el espiral de mi existencia, pensando en lo más sublime de mis temores, tratando de ser escuchado en medio de aquellas voces que las sombras conjuran en medio de las penumbras, aquellas que los jinetes segadores de aspiraciones cortan en el filo de la vida. Quién iba a imaginar que saber lo infinito implicaba convivir con aquello que abruma con el mar de la soledad,obligándome a tocar con mis manos, la frialdad de sus aguas turbias. He perdido la noción del tiempo y todo parece abstracto, confundido por la corriente de aire imaginaria que se cruza entre la línea de mis emociones y la burda realidad que choca contra mi rostro en mis amaneceres triviales. Entre lágrimas y risas, entre amaneceres y mis amaneceres interminables, al final, pediré a Dios vestirme de paciencia y sabiduría, vestirme de luces en mis amaneceres quejumbrosos, porque, pese a mi lenta agonía, puedo ver las olas del mar y los cálidos rayos que me dan la bienvenida día tras día en cada amanecer interminable.

lunes, 29 de noviembre de 2010

DORMIR CONTIGO

Adoro los días en que duermes conmigo, porque al tenerte a mi lado me siento fuerte y las ansias se van. Las dudas desaparecen con el frio de la madrugada, porque estas a mi lado, porque tu cuerpo calienta el mío. Entre sueños me pierdo y me alejo pero al sentir tus manos tocando me pecho regreso de lo mas profundo de mis sueños y me adhiero a ti, sintiendo como calientas mi alma y envuelves mis sentidos. Dormir contigo es como sentir como se desliza por mi cuerpo el rocío suave y delicado de la mañana, es como poder palpar tu delicada sonrisa de ángel, la cual alegra mis días y me convierte en el hombre más feliz de esta tierra. Dormir contigo me hace ser niño de nuevo, me hace saltar y correr por el aquel camino mágico, lleno de cuentos y hadas saltarinas, motivándome a pedir deseos y fantasear con poder tocar el cielo viajar en las blancas nubes. Dormir contigo me devuelve la pasión, el amor, la lujuria, y a la vez me llena de calma, de paz, de tranquilidad. Al dormir contigo siento como pasan infinitas ideas por mi mente, es como si millones de estrellas colapsaran en el universo, como si las estrellas fugaces no se extinguieran nunca, como si los recuerdos se perdieran entre tus cálidas mejillas, y al mirar tu boca me pierdo en tu encanto, siendo cómplice contigo en tu silueta de manos, porque me tienes prisionero de tus deseos. Y es que dormir contigo en toda una travesía, porque te abrazo y te aprieto a mi pecho, sintiendo como mi mente se va durmiendo ante la inminetente llegada del sueño que me invade, y entonces me entrego a el, sin resistencia, sin luchar, porque se que estoy a tu lado y que pasare toda la noche durmiendo contigo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

LAMENTOS DE LA MADRUGADA

Entre sueños, delirios y la realidad que me ha tocado vivir, sentí mi propio lamento escondido, secreto. Como si estuviera recorriendo por aquel bosque prohibido, acompañado del susurro de una corriente de brisa que se mueve en todas direcciones sin un norte a seguir, sin un propósito que cumplir, caminando por aquella triste realidad que se ocultaba tras las hojas que caen en el cruel otoño. Y fue entonces que aquel remordimiento se adentro en mí ser, jugando a ser rey en aquel castillo que por un instante creí ser mío, teniendo a mis sentidos y emociones como simples vasallos de sus crueles intenciones, utilizando en mi contra mis propios pensamientos para hacerme sentir que al final nada tienes razón de ser. Sentí como recorría mi cuerpo provocando en mi confusiones y desilusiones amargas, como si tratara de asfixiarme y doblegarme ante sus intenciones, persiguiéndome hasta acorralarme al final del camino de mis días, como si fuera culpable por haber escuchado aquel secreto que desconocía y que desafiando las fuerzas que lo mantenían oculto a mis ojos, a mis sentidos, decidí ser merecedor de esos secretos perdidos. Sentí como lloraba mi alma al no ser escuchada, como si tratara de descifrar la solución a esos problemas que durante mucho tiempo han perturbado la existencia misma, inquieta al no ver como se derrumbaba todo aquello que se había logrado con tanto sufrimiento y desdicha. Y sentí que mi alma, devastada por todo me abandonaba, como si se arrepintiera por haberme dado fuerzas, desilusionada por no haber sido escuchada, atormentada por los miedos que yo le infundía, dejándome sin aliento, sin fuerzas y sin entendimiento. Al final, cuando crei haberlo perdido todo, cuando mi ser mismo ya no aguantaba tanta aflicción, cuando mi conciencia había muerto, desperté, empapado de sudor, alegre porque todo había sido un sueño, pero triste al saber que había tenido un lamento de mi alma.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

AL DESPERTAR

Después de haberte buscado por tanto tiempo, sumergido en aquel laberinto olvidado, oscuro y frio, aquel laberinto sin vida por el cual perdí aquellos días felices en los que me arme de valor y decidí salir en tu búsqueda, segado a veces por la desilusión y el descontento por no encontrarte, llegando a creer que mi destino se había dictado por aquellas fuerzas escondidas y divinas, aquellas que escapan a nuestro conocimiento y nuestro entendimiento, porque se me advirtió cuando decidí bajar del aquel lugar inmortal, cuando decidí entregarme por entero a la humanidad, aquella humanidad que se transformo en una enorme laguna en la que me sumergía día tras día con el único afán de poder verte y tenerte. Finalmente soñé que te encontraba, que estabas ahí, frente a mis ojos, que finalmente te tenía en mis brazos, que tu respiración se ligaba con la mía y que ambos nos perdíamos en nuestro propio deseo y encanto. Entonces apreté tus manos, tan fuerte como el mismo viento en plena tormenta, y te bese tiernamente, sintiendo como humedecías mis labios como el rocío en plena mañana. Mientras te besaba mi corazón palpitaba de manera acelerada, como si quisiera salir de mi pecho y ser libre, y empecé a perderme en tus encantos, y la fantasía misma me cubrió con sus dulces delirios, llevándome al cielo mismo, recorriendo el camino largo que formaban las blancas nubes. Y cuando llego el momento de despertar, el momento decretado para la partida de aquel mundo mágico en el que te habías refugiado por tanto tiempo, note tu tristeza, tus ojos engrandecieron y una lagrima se deslizó por tu bello rostro, haciéndome caer el mas profundo retardo de agonía que humano alguno halla podido presenciar. Y te fuiste alejando de mí, como se pierde la oscuridad de la noche ante la inminente llegada de la mañana. Cuando todo terminó, cuando creí haberte perdido de nuevo, entonces desperté y te encontré a mi lado, te aferrabas a mi pecho y entonces comprendí que el amor nos hace soñar, nos hace fuerte y débil a la vez, nos convierte en todo y nada, pero sobre todo, nos devuelve la alegría y la felicidad y nos llena de bellas fantasías, y esto lo puedo decir a ciencia cierta porque fue exactamente lo que sentí cuando al despertar te vi a mi lado.