viernes, 17 de septiembre de 2021

LOGICA MATEMATICA: 8.5 DE 10


 

Para que un razonamiento sea válido, no basta con que las conclusiones sean verdaderas, sino que, tienen que ser definitiva y necesariamente verdaderas. Es por esto que, después de tanto tiempo, al fin entiendo el porqué de su enorme capacidad de tolerancia y aguante. Si lo que he escuchado es cierto, y si mi memoria bien atinada no me falla, me parece que han sido tres largos años de relación fallida, desde mi juicioso y mal valorado punto de vista. Una relación caracterizada por incontables escenas de celos, exigencias de cumplimiento de fidelidad no cumplida, o al menos por una de las dos partes involucradas. Sin embargo, tengo que confesar lo difícil que ha resultado para mí, poder resumir en una sola frase, lo que significa 8.5 de 10 puntos. Y no es que el asunto amerite ser analizado a profundidad, pero debo de admitir que por el simple hecho de casi llegar a 10, casi alcanzado el estado perfecto añorado por cualquiera, me llamo poderosamente la atención y cautivo hasta el más recóndito de mis sentidos. En un intento por descifrar tal misterio, termine recurriendo a la lógica, la llamada ciencia del razonamiento. Porque razonar y filosofar, para mí, se ha convertido en un ejercicio bastante profundo y complicado últimamente, dado que no he podido obtener las llamadas conclusiones que esperaba partir de las tantas afirmaciones que le he oído pronunciar desde que nos conocemos, las cuales, a mi entender, le daban apenas un 5 o un 6 como mucho. Y sí, créanme, he aplicado los criterios adecuados en mis justos razonamientos, diría yo, teniendo muy presente que, si las afirmaciones son verdaderas, entonces las conclusiones que se obtengan al final también tienen que serlo necesariamente. Sin embargo, en todo este razonamiento o ejercicio mental que he tenido que hacer, me he dado cuenta de algo muy importante. Algo que, al principio, mientras escuchaba sus repetidas palabras, pasaba desapercibido a mis sentidos, lo cual puedo afirmar, es una de las grandes verdades de mi filosofía catarsica: “Siempre tenemos lo que merecemos”. Aunque pensándolo bien, por 8.5 de 10 cualquiera estaría dispuesto a soportar y tolerar muchas cosas en la vida. Sin importar si esto implica interminables rupturas del contrato de pareja, las cotidianas y acaloradas discusiones acompañadas de gritos y ofensas, o por el añorado trato tierno y confortable al que aspiramos tener en las relaciones de cuentos de hadas y que al final no tenemos, o que nos consuman la vida en el largo y tortuoso proceso de adaptación marital. Todos soñamos con tener una relación basada en el cariño, en el respeto, en la honestidad, con paz mental, y estabilidad emocional, pero sin lugar a dudas que cuando se puede disfrutar de un 8.5 de 10, la inteligencia y el afecto, terminan estando en un segundo y muy olvidado plano astral. Porque después de tanto meditar en el asunto, pude entender que la lógica no siempre define lo que es un razonamiento valido. Al final los razonamientos son los que son y punto, y no estamos en posición de decidir cuáles queremos dar por buenos y cuáles resultan ser malos, ya que al final y siempre al final, aunque los razonamientos no sean lo suficientemente lógicos como para poder resumirlos en una sola frase, lo importantes es, y siempre será, poder tener y disfrutar de un 8.5 de 10, aunque en ello se nos valla lentamente la existencia.