miércoles, 10 de junio de 2009

POR UNA BUENA CAUSA


Luego de varias dietas inventadas y otras sacadas de Internet, con nombres en ingles difíciles de pronunciar, y eternos letardos de sacrificio inhumano, estrictas rutinas de ejercicios, de las cuales yo mismo fui participe, haciendo honor al contrato de amista que nos une de por vida, complementadas con ropitas ajustadas y a la moda y bebidas light especiales para gimnastas, mi amiga yocaira logro por fin el cuerpo que tanto deseo, y que le pidio a Dios en sus largas secciones de oracion nocturna. Cero grasa abdominal, piernas y muslos firmes, trasero bien distribuido y unos enormes pechos que resaltaban por encima de la blusa, como en un pleno afán por liberarse de una opresión que alguien o algo les ha infringido durante toda una vida. No solo registro cambios significativos en su forma de vestir(ahora usa ropa mas ajustada y provocativa), sino en los niveles de exigencia a la hora de escoger al agraciado con quien compartirá temporalmente sus regulares salidas de corte social y sensual . Como además de mucho aprecio, nos tenemos una gran confianza, fue ella mismo quien me contó la historia la trágica historia que la atormentaba, con el pecho pletórico de orgullo por lo que supondria una gran hazaña para ella. “¿Te acuerdas de Aramys?”, me dijo. Y claro que lo recordaba, porque el pobre muchacho tenía una pinta de buena gente que llamaba poderosamente la atención, y esto, obviamente, hacia de él un chico difícil de olvidar. "Hoy precisamente cumplimos 1 año de casados" me dijo, como si más que estar feliz por su vida de romance, me estuviera mandando un metamensaje, camuflajeado de risas y alegrías. “La verdad es que ya no se que hacer. Ultimamente ha desarrollo una tendencia a engordar de manera descomunal. Creo que ha aumentado casi el doble de peso de cuando nos conocimos, y eso es mucho que decir. Pero lo más fuerte de todo esto es que no para de comer de noche. Siempre lo escucho en la nevera, devorando todo, sin poder acercarme a él, porque de repente hasta mi termina comiéndose. Definitivamente, tendré que ponerme fuerte con él", concluyó su sermón, sofocada por la inmensa cantidad de calorías que perdió en su enfática narración. Aunque siempre he sabido que para Yocaira, luchar por el mantenimiento de la planta física de sus amores y amigos es una de sus principales responsabilidades humanitarias, no pude evitar que me diera risa imaginar tal escena. Ellos dos sentados en un restaurante, al que gentilmente, me imagino que, ella lo habría invitado, puesto que además de controlarle la vida también le controla el efectivo, dando la impresión de que ella es la única que trabaja en la casa. El subyugado aramys recibiendo la prueba de amor mas grande que mujer alguna le pudiera dar. Ella pidiendo para sí salmón a la plancha con alcaparritas y vino blanco, aderezado con aceite de oliva y perejil, acompañado con unos panecillos al horno de entrada, y para Aramys, solo agua mineral, ignorando los deseos del joven que estaba sentado a su lado, como cuando toby viene a mi pierna buscando las migajas de carne que comparte un amo con su fiel canino, y yo desconociendo las reglas absolutas que rigen tal ciclo humano-canino, termino solo echándole un "Sio, sio". Como plato fuerte, no vale la pena detallar lo que me imagino que pediría para ella, pero para su acompañante una ensalada de recula con aceite de oliva y una pizca de sal. Y lo más chistoso me lo imagino para el final de la velada cuando el mozo le pregunte a Aramys " ¿Que le sirvo de postre señor?" y él, inseguro y sumiso, le diga: "Preguntele a mi esposa".