lunes, 9 de marzo de 2009

Y ENTONCES LE DI MI PERDON


No soy de esos chicos rencorosos que se llevan a la tumba las cosas desagradables de viejas relaciones del pasado. Pero hay ciertos momentos amargos que difícilmente se puedes olvidar, y mucho menos perdonar. Yo, al igual que le puede pasar a cualquier otro chico de mi edad, me entusiasme, no lo voy a negar. Y lo cierto es que, aunque a estas alturas de mi vida no puedo decir que me arrepiento, reconozco que pude al menos haberme evitado algunos malos momentos, que en el fondo de mi corazón sabía que viviría después del rompimiento. Es que pese a que esa persona posee maravillosas cualidades como ser humano, en lo que respecta a su rol de pareja no puedo decir exactamente lo mismo. Es una persona sencilla, solidaria y con un gran sentido del humor, pero.... No es fiel y exige fidelidad; no respeta la libertad de su compañero, pero defiende la suya contra viento y marea, y suele ser una persona egocéntrica, altanera y eventualmente boca dura. En conclusión, no es alguien a quien yo recomendaría como la pareja ideal a mi peor enemigo. Eso explica el que ni siquiera haya quedado en mi memoria como la relación que quisiera repetir en vidas posteriores. Luego de unos meses de tormentosa pero divertida relación sentimental, llego el final, con todo lo que implican los finales (llanto, ira, pataleos, reencuentro y olvido). El olvido, aunque se parece mucho al perdón, no lo es. Y por eso me tomo tiempo perdonar de manera hipócrita (porque hay cosas que aun no he olvidado) algunas cosas. Fue entonces cuando, en nombre de esa amistad, retomamos la confianza que nos teníamos y empezamos a compartir las experiencias de otras vivencias amatorias. Yo le conté lo bien que la he pasado en estos dos años y medio con mi última pareja. Sin embargo me contó lo feliz que se sentía con su más reciente conquista, y ambos fuimos felices con la felicidad del otro. Pero también allí llego el final: “Ya no puedo más”, me dijo ayer después de llamarme a mi celular con su número desconocido. Al escuchar su voz me pareció que estaba llorado, a través del celular. “Ya no puedo mas, no se que hacer, es que salir con él es como salir conmigo a la vez”, me dijo. “¡Dios mío, qué terrible!”, dije yo. Sentí como la respiración se me corto de repente. Sentí como se me formaron cuatro nudos en la garganta, sin tomar en consideración que me empezaron a sudar las manos. Mientras escuchaba todas las razones que justificaban su tormento y desdicha se me salio una lágrima. Fue entonces cuando finalmente me dispuse a dar mi perdón sincero.

6 comentarios:

domconde dijo...

mielda manin! bajaste duro!!! :D

POSDATA: tas tacaño, ahora una entrada y ya! tacaño :D ...jejejeje bro se le quiere.

Princesa dijo...

me gusta como escribes

aunque me dio un aroma como medio familiar... mi novio habla asi de mi...

que buscabas en mi blog de por dios!

de todas formas, un beso!

Daniel dijo...

Dom comde, es que acuerdate que yo trabajo manin jejejeje(ups, sorry). me anoto en tu blog papa. Princesita mi amor, crei que me nominarias para el premio pero me dejate votao jejeje. pero nap, pa lante

VqR dijo...

Aunque no lo creas, nuestras vidas no son tan distintas. Escribeme alma.resistente@gmail.com

Anónimo dijo...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Anónimo dijo...

Saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!